Health & Care

Obesidad e Indulgencia, ¿Quién alimenta a quién?

Obesidad a oídos de much@s es una palabra muy fuerte, es una palabra que agrede, que desequilibra, que se niega. Dejando de lado el IMC, la realidad es que se prefieren palabras como “Gordit@, Llenit@, Robustit@”, así en diminutivo como nos gusta a los latinos y especialmente a los mexicanos.

La realidad es que como se quieran decir, la obesidad es una enfermedad y es la más difícil de superar porque sencillamente no podemos dejar de comer y la única manera de revertirla es aprendiendo a alimentarse con moderación y a discriminar las emociones que nos llevan a comer en exceso.

Algunos psicólogos mencionan que el obeso en general tiene baja autoestima porque no puede aceptar su imagen corporal y cuando come se siente culpable, de tal modo que el obeso no come porque tenga un apetito voraz sino porque la comida le sirve para calmar su ansiedad.

¿Y tú estás consiente de que la obesidad es una enfermedad?

Mientras tanto la OMS (Organización Mundial de la Salud) refiere que la causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. A nivel mundial ha ocurrido lo siguiente:

  • Un aumento en la ingesta de alimentos de alto contenido calórico que son ricos en grasa; y
  • Un descenso en la actividad física debido a la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, los nuevos modos de transporte y la creciente urbanización.

Algunos datos y cifras alarmantes:

  • Desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.
  • En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
  • En 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas.
  • La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.
  • En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos.
  • En 2016 había más de 340 millones de niños y adolescentes (de 5 a 19 años) con sobrepeso u obesidad.

Y en México, el Colegio Mexicano de Nutriólogos en su última encuesta de salud encontró que:

  • Las personas que comen frecuentemente alimentos en la calle, tiene una mayor probabilidad de aumentar hasta un 30% de peso. Esto es principalmente porque las fondas y los restaurantes están dando alimentos con más aceites y cada vez porciones más grandes, tanto en los platos principales como en las bebidas.
  • A la gente no le gustan las verduras; un 50% dijo que no tenía dinero suficiente para comprar frutas y verduras y otro porcentaje alto mencionó que no sabía cómo prepararlas.

No es noticia que bajar de peso y mantenerse en forma es el propósito más común a principios de año y el primero en abandonarse. Muchos  obesos se aferran a la idea que su sobrepeso es hormonal y que no se debe a su alimentación. Se convencen que comen poco porque no pueden registrar conscientemente todo lo que en el día se llevan a la boca.

Sin embargo, la obesidad se puede revertir. Pero no basta con la voluntad, exige un cambio en la personalidad, así como acompañamiento médico y una nueva forma de ver la realidad que brinde la posibilidad de encontrar nuevos recursos para enfrentar la vida.

Entonces, ¿Se es obeso porque se es indulgente con lo que se come o se es indulgente con lo que se come por ser obeso?